Oración a san Benito para alejar malos vecinos

El venerable san Benito, santo abad y patrono de Europa, ha sido investido con la gracia divina de ayudar a las personas a que se puedan apartar de seres envidiosos, resentidos y de malos sentimientos que viven en su entorno cercano. Para ello recurren a la poderosa oración a san Benito para alejar malos vecinos en la que piden al clemente santo los resguarde de estos espíritus del mal y de todo mal.

En este post te presentamos esta oración a san Benito para alejar malos vecinos para que la conozcas, la aprendas y la puedas emplear cuando sientas la necesidad de apartarte de personas tóxicas, en particular, de las personas de malos sentimientos que viven en tu comunidad y que te importunan. También te ofrecemos otras oraciones que puedes elevar a san Benito para ciertas circunstancias particulares.

San Benito para alejar malos vecinos 2

Oración a san Benito para alejar malos vecinos

¡Oh, mi gran benefactor, san Benito! Protector glorioso y fervoroso, siempre atento a mis pesares, me presento ante ti para implorar que apartes de mí toda influencia maligna que me pudiera asecharme en mi camino. Aléjame de todo el mal de mis enemigos imbuidos por el demonio mismo y líbrame de los peligros del alma y del cuerpo.

Te ruego, oh santo misericordioso, que intercedas por mí ante el Señor para aliviar mis sufrimientos y las graves dificultades que padezco. Esta oración a ti san Benito para alejar malos vecinos la elevo confiado en tu misericordia.

Mi santo bienaventurado, siempre consecuente con tu apoyo bondadoso hacia el desvalido, te suplico que apartes y condenes mediante la gloriosa y potente intercesión de la Cruz, a todos esos espíritus malignos que se apoderan del alma de las personas con las que interactúo a diario y las trastornan volviéndolas seres malvados.

Te pido amantísimo san Benito que alejes de mi toda esa malicia que pueda dirigirse para ocasionarme daños a mí, a mi familia y a mis amigos más cercanos.

Me arrodillo ante ti para que nos libres de las maldades que se derivan de encantos, herejías, hechizos y embrujos demoníacos, y apartes de mí a todo enemigo.

Necesito tu protección, mi bien amado san Benito, para que los seres con malos sentimientos de rencor, resentimiento, furia, odios, cóleras y celos, no se acerquen y generen perturbaciones en mi existencia.

Aleja de mi a chismosos, intrigantes y difamadores, líbrame de sus envidias, violencias, mentiras de mal vecino, de egoísmos de individuos repulsivos y de los traidores. Confío en tu santo manto protector que no permitirá que me ataquen física o mentalmente.

San Benito para alejar malos vecinos 5

Es mi fervoroso y urgente pedido que apartes a esas personas que quieren hacerme daño en mi vida diaria, tanto en el trabajo, como en el hogar, así como en el amor. Líbrame de todos sus malos y perversos deseos, sobre todo del que más me agobia:

(En este punto, decir el nombre y expresar esa penuria que te causa tanto pesar)

Te imploro en tu infinita bondad, tú que siempre has venido en mi auxilio cuando más te he necesitado, tú a quien he aclamado con tanto fervor, tú que puedes ser oído por Cristo Jesús desde que lo descubriste por medio de la oración, me concedas este gran favor que te pido.

Venerable y amantísimo padre san Benito, en virtud de tu ilimitado poder sobre las seres y fuerzas oscuras y malignas, te ruego tu protección y consuelo de todo mal.

Ayúdame a confiar aún más en el amor de Dios, nuestro Padre, acrecienta mi fe y que pueda profundizar mis creencias de vida cristiana, por la salud de mi cuerpo, mente y alma.

San Benito ruega por nosotros.

Amén.

Oraciones a san Benito

San Benito es un santo muy solicitado y reconocido por los fieles cristianos, quienes lo invocan, no solo por la oración a san Benito para alejar malos vecinos, sino también por los favores que concede a los distintos problemas que se le plantean. Entre estas otras oraciones a este santo podemos señalar las siguientes:

Para pedir protección

Querido San Benito, doy gracias a Dios por haberte colmado de su gracia de amarlo por encima de todo y de establecer una regla monástica que ha ayudado a tantos de sus hijos a vivir una vida plena y santa.

Por la cruz de Jesucristo, te pido que por favor intercedas por mi para que Dios me proteja a mí, a mis seres queridos, a mi hogar, a mis propiedades, mis bienes y mi lugar de trabajo, hoy y siempre, con tu santa bendición, para que nunca nos separemos de Jesús, de María y de la compañía de todos los bienaventurados.

Que por tu intercesión podamos ser liberados de la tentación, la opresión espiritual, los males físicos y de la enfermedad.

Protégenos del abuso de las drogas y del alcohol, de la impureza e inmoralidad, de compañeros desagradables y de actitudes negativas.

En el nombre de Jesús.

Amén.

Para evitar el envenenamiento espiritual

Oh, admirable santo, patrón de los religiosos, doctor de la humildad, que practicaste lo que enseñaste, orando asiduamente por la gloria de Dios y cumpliendo amorosamente todo trabajo para Dios y el beneficio de todos los seres humanos.

Tú conoces los numerosos peligros físicos que nos rodean hoy en día, a menudo ocasionados por inventos humanos. Guárdanos contra el envenenamiento del cuerpo, así como de la mente y el alma, y sé así verdaderamente un “Bendito” para nosotros.

No permitas que el avance tecnológico nos abrume y nos envene el alma de deseos impuros y viciados de maldad, que nos alejan del Señor Santo Padre.

Para la gloria de Dios protégenos.

Amén.

Para sanar los enfermos de los riñones

¡Oh bendito y compasivo San Benito! estabas lleno del amor de Dios y condujiste a innumerables personas hacia Él, su Palabra y su santa Iglesia.

Confiando en tu intercesión me dirijo a ti pidiendo oraciones por (nombre de la persona por quien se pide sanación) y por cualquiera que sufra de enfermedades de los riñones.

Ruega, querido santo, que si es la voluntad de Dios para ellos, sean curados y devueltos a la plenitud de la salud.

Si no es la voluntad de Dios, ruega que sean fortalecidos y fortificados para que puedan soportar pacientemente su enfermedad.

No dejes de interceder por (nombre de la persona por quien se pide la sanación) y ruega a Dios que un día pueda alabar a Dios por toda la eternidad contigo, los ángeles y los santos.

Gracias, san Benito, por tu intercesión en nuestro favor.

Amén.

Para alejar los espíritus malignos

En el nombre de Dios Padre Todopoderoso, por la intercesión de san Benito, te imploramos alejar de mí y de mis seres queridos, los espíritus malignos. Espíritus buenos, protégenos contra ellos.

Espíritus malignos, inspiráis pensamientos erróneos a los hombres. Son espíritus malignos, mentirosos, que los llevan al engaño. Son burlones, jugáis con la credulidad de los humanos. Os rechazo con toda la fuerza de mi alma, y cierro mis oídos a vuestras sugerencias.

Invoco sobre mí la Misericordia de Dios. Clamo por el auxilio de los buenos espíritus, a quienes imploro ayuda en esta batalla. Dadmes la fuerza para resistir las influencias del mal. Ilumina con tu luz las asechanzas de los espíritus malignos. Guárdanos del orgullo y la arrogancia.

Espíritus buenos, no dejéis que crezcan en nuestros corazones los celos, el odio, la malevolencia o cualquier otro sentimiento que no sea el amor, porque estos sentimientos abren las puertas al Espíritu del Mal.

Amén.

Para agradecer

¡Oh amantísimo y querido san Benito! Eres una “bendición” en verdad, como lo indica tu nombre. Practicando lo que predicabas, fundaste la tradición monástica de Occidente al unir la oración con el trabajo por Dios, tanto la oración litúrgica como la privada.

Siempre ayudas a todos los religiosos a seguir su Regla y a ser fieles a su vocación.

¡Que trabajen y oren por el mundo para mayor gloria de Dios!

Amén.

Para implorar un favor

¡Oh, bienaventurado y clementísimo san Benito, eres ejemplo excelso y grandioso de virtud, digno representante de la gracia de Dios. Te pido en esta ocasión que contemples cómo me postro a tus pies con toda humildad, implorandote en tu amorosa bondad que intercedas por mí ante el Padre Celestial.

Acudo a ti por estar investido por el poder divino de auxiliar a los desvalidos para que alejes de mi todos los peligros que me rodean en el día. Es un favor que ruego me concedas esa protección tuya constante en mi diario andar.

Te suplico me inspires con tus enseñanzas para imitarte en todo y dar gloria a Dios. Permite que tu bendición se derrame en cada acción que realice y pueda así ver y servir a Cristo Jesús en los demás.

Intercede para que pueda obtener para mí de Dios los favores y las gracias que tanto necesito para superar las penurias y las aflicciones de la vida.

Oh santo venerable, tu corazón siempre estuvo lleno de compasión y misericordia hacia los necesitados, afligidos o perturbados de alguna manera y siempre les diste sosiego y ayuda cada vez que lo requerían.

Esta es la razón por la que en este momento de reflexión y ncesidad invoco tu maravillosa intercesión, confiando en que escucharás mi plegaria y me ayudarás a obtener el favor especial que imploro fervientemente (decir el favor que se desea obtener).

Por la gracia de Dios Todopoderoso.

Amén.

Historia de san Benito

San Benito fue patriarca de los monjes occidentales y padre de los benedictinos. Nació en Nursia, Italia, en el año 480 d. C., de buena familia. Fue enviado por sus padres a las escuelas romanas. Su vida abarcó las décadas en las que la decadente ciudad imperial se convirtió en la Roma del papado medieval.

Muy temprano se manifestó en contra de las tentaciones, la brujería, diversas enfermedades, el envenenamiento, todo mal y la muerte de esa época.

La historia relata que san Benito abandonó Roma para escapar de una vida demasiado caótica y pesada. Se instaló en un pequeño pueblo, refugiándose en una cueva, rezando y viviendo como ermitaño, dedicado al estudio del Señor y sus enseñanzas.

Los pastores de la zona rompieron su aislamiento, difundiendo su historia e invitando a más y más personas a acudir a él en busca de bendiciones y consejos. En el año 529 fundó la Orden Benedictina en la Abadía de Montecassino y fue padre del monacato occidental.

Uno de mayores logros fue la concepción de la Regla, que es el libro de preceptos que escribió en 516 para los monjes y que se convirtió en la norma de la vida monástica en toda Europa.

En 1964, en vista de la labor de los monjes que seguían la Regla benedictina en la evangelización y civilización de tantos países europeos en la Edad Media, el Papa Pablo VI lo proclamó patrón de toda Europa.

Fue un santo muy especial, que impulsó la batalla contra las influencias malignas y fue proclamado patrón de los exorcismos. De allí que los cristianos estén llamados a rezar a san Benito para pedir su protección contra este tipo de asechanzas.

San Benito es el protector de los ingenieros, los agricultores, los moribundos y los que tienen problemas de riñón. En sus oraciones y manifestaciones religiosas con frecuencia se le pide que dirija el camino y elimine todo obstáculos en cada una de las tareas que deben realizar.

Incluso hay un sacramental cristiano dedicado a él que a menudo usan los fieles, como lo es la Medalla de san Benito, al igual que la cruz de san Benito para combatir las fuerzas del mal.

San Benito murió hacia el año 547 en Montecassino, Italia y su fiesta se celebra el 11 de julio.

Medalla de san Benito

Esta medalla está reconocida por la Iglesia como un poderoso símbolo de protección y liberación contra las maldiciones y las influencias malignas. La misma contiene símbolos y textos relacionados con la vida de san Benito.

En ella está representado san Benito en el anverso de la medalla, sosteniendo una cruz en una mano y su regla en la otra. En la medalla se puede leer la oración de la Medalla de san Benito y otras oraciones en las que se pide la protección de este santo contra el mal.

Algunos devotos emplean, además de la oración de san Benito para alejar malos vecinos, la oración de la medalla que se ha convertido en medalla sacramental cristiana.

Es utilizada por católicos romanos, luteranos, ortodoxos occidentales, anglicanos y metodistas, en la tradición cristiana benedictina, especialmente por los votantes y oblatos.

Es un valioso objeto religioso de la Iglesia como símbolo cristiano que abre puertas y da apertura de caminos difíciles. La tradición sostiene que protege de las maldiciones, el mal y el vicio, protege de las enfermedades y protege la buena salud.

En el reverso de la medalla se lee la expresión latina vade retro satana, que significa “¡apártate, Satanás!”. Algunos devotos suelen a veces llevarla como parte de un rosario, pero también se lleva por separado.

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